lunes, diciembre 03, 2007

La derrota de Chávez

Servicios Google/El Mundo, España
Un Análisis de FELIPE SAHAGÚN

MADRID.- Con la victoria del no en el referéndum consultivo sobre la reforma constitucional del domingo, Hugo Chávez sufre la primera derrota electoral de su carrera, nace una nueva oposición y se abre una nueva etapa de incertidumbre en Venezuela.

Aunque en sus primeras declaraciones tras el anuncio de su derrota por la presidenta del Consejo Electoral, Tibisay Lucena, el presidente Chávez prometió respetar los resultados, tiene todavía cinco años por delante en la presidencia y la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional para seguir adelante con su revolución bolivariana y su proyecto de "socialismo del siglo XXI".

"La propuesta sigue viva, no está muerta", declaro Chávez. "No se pudo por ahora, pero lo mantengo. Les digo a los trabajadores venezolanos, a los hombres y mujeres, aun a los que no votaron por la reforma, que la propuesta social aquí contenida, que es la más avanzada de este planeta, la seguiremos trabajando. Haremos el esfuerzo más grande para, en consulta en mesas de trabajo, seguir debatiendo los temas para lograr la máxima inclusión social, la igualdad social".

Sin contenido cuando lo proclamó por primera vez en enero de 2005, el proyecto de reforma, de haber sido aprobado, habría permitido la reelección indefinida de Chávez y habría consolidado su régimen –una mezcla difusa del modelo castrista, del populismo peronista y del nacionalismo antiestadounidense latinoamericano- como una semidictadura con casi todo el poder concentrado en la presidencia.

El retraso de más de seis horas del anuncio de los resultados hizo temer un pucherazo y muchos observadores sospechan que el margen de la victoria del 'no' –entre uno y dos puntos- sea más amplio de lo que han reconocido las autoridades. Nadie discute, sin embargo, la elevada abstención: más del 44% según el Consejo Electoral. Chávez, que ha perdido más de tres millones de votos desde las elecciones presidenciales de diciembre de 2006, atribuye su derrota a la precipitación. "Faltó tiempo, faltó capacidad para explicar, a lo mejor", reconoció.

Tras conocer los resultados, el ex ministro de Defensa Raúl Isaías Baduel, que hizo campaña activa a favor del 'no', advirtió que Chávez podría intentar imponer los cambios propuestos por vías ilegales, con las leyes habilitantes, y pidió a los ciudadanos que estén vigilantes para hacer frente a ese riesgo. "Es una gran lección y un comienzo, que no se debe capitalizar a favor de un bando ni de otro", añadió. "Dios y la historia nos están dando la oportunidad de ver que todos somos iguales y debemos respetarnos".

Baduel, hasta junio brazo derecho de Chávez, se ha convertido, con su apuesta firme contra la reforma constitucional, en el nuevo hombre fuerte de la oposición si decide rentabilizar su influencia. Baduel, los universitarios dirigidos por un nieto de vascos llamado Yon Goicoechea, la Iglesia Católica y la ex esposa de Chávez, Marisabel Rodríguez, abanderaron las movilizaciones contra la reforma constitucional y son, hoy, los principales ganadores.

"Prohibido quedarse dormido", declaró Goicoechea al conocer el éxito de sus esfuerzos. "Hay que decidir el futuro del país". Desaparecido durante la campaña, Manuel Rosales, gobernador de Zulia, hizo un llamamiento, tras conocer los resultados, a favor del diálogo, del reencuentro y de la armonía.

Chávez había pedido el 'sí' en el referendo porque "me quedan cinco años del periodo presidencial, 2007-2013, y en ese tiempo no vamos a terminar los cambios revolucionarios, por lo que, si ustedes quieren, estaré en el timón hasta 2020, no sé cuánto, para terminar la redondez del círculo". Para cerrar ese círculo y acumular un poder casi absoluto, sometió a la aprobación de los ciudadanos la reforma de 69 de los 350 artículos de la Constitución vigente de 1999. Aparte de la reelección indefinida del presidente, la reforma habría convertido legalmente a Venezuela en un Estado Socialista y a las comunas y comunidades en su "núcleo territorial básico e indivisible" (art. 16).

La reforma rechazada permitía al presidente cerrar y abrir, a su antojo, nuevas unidades territoriales, declarar el estado de excepción y nombrar y destituir a las autoridades locales y regionales. Prohibía, igualmente, los monopolios y las posiciones de dominio en la economía, y "cualquier actividad (...) que vulnere los métodos y sistemas de producción social y colectiva" (art. 113). Desaparecía la autonomía del Banco Central, se reducía la jornada laboral a seis horas y se reforzaba la posición de las Fuerzas Armadas en la sociedad civil.

El Estado, con esta reforma, se reservaba la explotación directa o indirecta de todos los recursos naturales estratégicos, empezando por los hidrocarburos, prohibía los latifundios y la privatización total o parcial de PDVSA (la empresa nacional de petróleos), y elevaba la llamada "propiedad social, aquella que pertenece al pueblo en su conjunto y a las futuras generaciones", a un rango igual o superior al de la propiedad privada.

Los tres poderes clásicos (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) se habrían debilitado frente a un Poder Popular nuevo, siguiendo el modelo cubano, de difícil concreción, "que no nace del sufragio ni de elección alguna, sino de la condición de los grupos humanos organizados como base de la población" (art. 136) y el Poder Judicial quedaba completamente supeditado a los otros tres.

El nuevo artículo 299, hoy rechazado, establecía que "el régimen socioeconómico de la República Bolivariana de Venezuela se fundamenta en los principios socialistas, antiimperialistas, humanistas". En política exterior, el nuevo artículo 152 habría obligado a la República a orientarse hacia "la configuración de un mundo pluripolar, libre de hegemonía de cualquier centro de poder imperialista, colonialista o neocolonialista" (art. 152).

Para Luis Miquilena, ex ministro del Interior de Chávez, se trataba de "un fraude constitucional" en toda regla. El juez Vicente Díaz, miembro del Consejo Electoral Nacional, reconoció que, dada la radicalidad de la reforma, hubiera sido necesario convocar una Asamblea Constituyente. Manuel Rosales, adversario de Chávez en las presidenciales de 2006, no dudó en calificar los cambios de "golpe constitucional".

El miedo a la consolidación de un régimen autoritario movilizó a millones de venezolanos, con los estudiantes al frente, como nunca había ocurrido en los casi nueve años que lleva gobernando Chávez. "Es un golpe de estado", denunció el general Baduel. "Los ciudadanos deben acudir de manera cívica a votar porque es el arma que tenemos para evitar el fraude constituyente en marcha". La mayoría, por mínima que sea, siguió sus consejos. Tras el triunfo del 'no', el círculo chavista sigue abierto y su revolución tendrá que esperar o echar el freno.

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